Jueves 6 junio, 2019 / Comunicados, Home

Las Pymes en el nuevo contrato social. Recuperar la Argentina Productiva

Durante los últimos tres años desde distintos sectores de las Pymes y el empresariado nacional hemos venido señalando que las políticas en curso llevarían  inevitablemente a una  crisis económica, productiva y social.

De acuerdo con la urgente necesidad de plantear y hacer viables políticas alternativas, la  Asociación de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC) y la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios  (APYME)  hemos sentido la necesidad de consolidar la unidad de acción y de defensa de las unidades productivas con que afrontamos  cada embate que hemos sufrido en este periodo.

Para ello hemos tomado la decisión de dar pasos institucionales en conjunto para la conformación de los planes y propuestas que, entendemos, serán necesarios para recuperar la Argentina productiva a partir del futuro cercano.

La actual crisis recesiva no es resultado de ninguna “herencia”. Es  fruto de haber privilegiado la  especulación, el endeudamiento, la concentración  y la  extranjerización económica por sobre el desarrollo del  aparato productivo nacional, el trabajo y el bienestar del conjunto los argentinos.

Hoy cierran 50 empresas por día, sin distinción de rubros. La caída en las ventas es constante. Se pierden miles de empleos por mes. La utilización de la capacidad instalada industrial no llega en muchos casos al 50%. Las tasas de interés de más del 70%  hacen inviable la actividad y el financiamiento productivo. La  inflación continúa en alza y ya supera holgadamente el 50 % interanual, con un 225 % acumulado en el actual periodo.

Ante este panorama, el Gobierno reacciona a los reclamos generalizados de la sociedad con marketing electoral y medidas aisladas  que en muchos casos ni siquiera se llegan a poner en práctica.

No se puede superar la crisis bajo las mismas condiciones que contribuyeron a generarla.

Las autoridades económicas continúan tapando el sobreendeudamiento con más deuda, y prometen arreglar  el desajuste resultante con más ajuste recesivo. Se habla de planes antiinflacionarios, pero las sucesivas devaluaciones siguen trasladándose a precios en una economía con costos dolarizados. Los que vivimos la economía real sabemos que las cuentas no cierran ni van a cerrar con este modelo.

 

Un modelo económico excluyente y anti industrial cuyo único objetivo es la transferencia de recursos desde las fuerzas del trabajo y la producción hacia los sectores concentrados y especulativos, locales y globales, que invariablemente fugan sus ganancias al exterior.

En lugar de corregir el rumbo el Gobierno pretende avanzar en un nuevo ciclo de desregulación y ajuste cuyos lineamientos se plasmaron en 10 puntos de “acuerdo” que solamente lograron la adhesión del G6 y alguna entidad que se dice representante de las Pymes.

No se puede hablar en nombre de las Pymes y avalar un programa a la medida de las necesidades de los “mercados” y los acreedores externos, donde no se nombra a la industria, el trabajo, la producción, la Ciencia y Técnica, como tampoco la salud ni la educación.  En contraposición con ese decálogo para el ajuste, la desindustrialización y la subordinación al capital financiero,  los empresarios Pymes proponemos  el debate de una agenda productiva y social.

Los puntos fundamentales de esa agenda parten de la postulación de  un Estado activo y profundamente democrático, que junto con todos los sectores del trabajo y la producción  promueva:  el desarrollo de las Pymes,  la industria local y las economías regionales; la generación de empleo genuino; la distribución equitativa de la riqueza; el fortalecimiento de la demanda en el mercado interno; la accesibilidad y la orientación productiva del crédito; un régimen impositivo progresivo; la regulación de grandes cadenas comerciales y formadores de precios; la vinculación tecnológica; las exportaciones con valor agregado y la integración regional.

Avanzar con esta agenda requiere de la  confluencia con  el empresariado Pyme, urbano y rural,  trabajadores, cooperativistas, científicos, estudiantes, profesionales y resto de los sectores perjudicados por el actual modelo.

La reconstrucción de la Argentina productiva no es sólo una expresión de deseos. Debe ser eje en torno del cual se concrete  un amplio acuerdo social y político para avanzar hacia un proyecto  desarrollo con inclusión social.

En este año electoral,  como empresarios y ciudadanos comprometidos con el desarrollo del país,   asumimos este desafío y llamamos a ser protagonistas de la reconstrucción de una Argentina productiva, justa  y soberana que garantice el bienestar de todos sus habitantes.

 

 

Buenos Aires, 5 de junio de 2019