Jueves 27 abril, 2017 / Opinión

La emergencia Mipyme, una prioridad

Eduardo Fernandez – Presidente de Apyme

Desde hace un año hemos comenzado a alertar que el conjunto de las de las Pymes estaban entrando en una situación de emergencia. Esto sucedía al mismo tiempo que se debatía la Emergencia laboral. Decíamos claramente que las Pymes y los trabajadores son parte de un mismo entramado económico, social y productivo que está siendo perjudicado por la política que lleva a cabo el Gobierno.

Hoy ratificamos, lamentablemente, que las Pymes, en particular las de menor tamaño, están en emergencia como resultado de la devaluación, el incremento de precios de insumos, la reducción del mercado interno, el encarecimiento y la falta de acceso al crédito, la liberalización de importaciones, la limitación en planes de pago de AFIP y la falta de control a la concentración productiva y comercial, entre otros puntos. Lejos de cumplirse el pronóstico de los “brotes verdes”, asistimos a una continuada caída en la producción y las ventas. Los únicos rubros en alza son aquellos privilegiados por las políticas oficiales, como lo son el financiero, el agroexportador, el minero y el energético, así como grandes compañías contratistas.

Los precios mayoristas suben constantemente, a lo que se suman los incrementos en gas, energía eléctrica, en combustible y logística. El círculo resultante, de aumento de costos y caída de ingresos, asfixia a las Pymes, que no son formadoras de precios y por lo tanto no pueden trasladar estos aumentos a sus clientes.

La caída de las Pymes afecta a la vez el empleo, pero no porque estas empresas tengan predisposición a despedir trabajadores, sino porque cierran sus persianas junto con ellos.

Por estos motivos, en el marco de la recientemente conformada Mesa Productiva Nacional estamos impulsando un proyecto de ley que declara la emergencia Mipyme en todos los niveles, nacional, provincial y local. Este proyecto incluye medidas para abordar los principales problemas del conjunto de las Mipymes, entre ellos:

. Impulsar la demanda y el consumo como pilares para asegurar la recuperación del mercado interno, principal sustento de las Mipymes.

. Adecuada segmentación de las medidas que equilibre las desigualdades respecto de sectores concentrados, que han visto acrecentar sus ganancias en este periodo.

. Resolver el ahogo fiscal y financiero de las estas empresas.

. Suspender los aumentos de tarifas de servicios públicos. Impulsar el crédito a tasas y condiciones adecuadas para el sector

. Destinar un aporte significativo del presupuesto nacional al apoyo financiero de las Mipymes, con tasas subsidiadas acordes con objetivos de crecimiento equitativo, y condiciones de acceso compatibles con la realidad de las empresas.

. Tomar medidas efectivas de protección de la industria nacional, impulsando un proceso de sustitución selectiva de importaciones.

. Proteger a las principales fuentes de trabajo, las Mipymes, con medidas que faciliten el sostenimiento del empleo y el pago de salarios, de acuerdo con la necesaria recomposición del poder adquisitivo.

– Crear en ámbito del Ministerio de Producción un Consejo de Monitoreo de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa.
– Crear un organismo nacional de empresas en crisis.
– Crear un fondo nacional de emergencia productiva para las Mipymes.